Una catequesis para descubrir que Cristo está activo y operante en la propia vida
¿Cómo hacer de la catequesis una nueva misión?
Tenemos que preguntarnos qué catequesis necesita la nueva misión. Estamos en un tiempo eminentemente misionero. El Papa Francisco, desde que empezó su pontificado, nos pidió una conversión misionera de toda la pastoral y ha llegado el turno a la catequesis.
¿Por qué ahora?
El momento propicio para esta conversión misionera de la catequesis es la publicación del Directorio para la Catequesis, por el Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización. Es el tercer directorio después del Concilio y será un impulso para una conversión misionera de la catequesis, más centrada en el Kerigma y en la iniciación cristiana.
¿Qué aporta este nuevo Directorio con respecto a los anteriores?
Subraya la catequesis kerigmática. El Kerigma es aquello que manifiesta la presencia de Cristo, que desvela esa presencia misteriosa que el Espíritu pone en aquellos que son interlocutores de la Iglesia que quieren conocer a Jesús. Es ese anuncio y esa proposición de la fe que permite abrir los ojos para descubrir que Cristo está activo y operante en la propia vida.
Quien se abre al Kerigma y que quiere ser discípulo de Jesús entra en un proceso de catequesis iniciática, donde se inicia en los misterios de Cristo, y a través de la introducción en la vida cristiana, la vida de la Iglesia -de la comunidad cristiana-, se va configurando, poco a poco, con Cristo, para llegar a pensar como Jesús, a sentir como Jesús, a actuar como Jesús.
Por tanto, la catequesis con un estilo misionero tiene que estar centrada en el Kerigma y en la iniciación cristiana. Son dos dinamismos que se complementan. No se deben yuxtaponer.
En ocasiones has hablado de la necesidad de una nueva iniciación mistagógica ¿en qué consiste?
Mistagogía quiere decir introducirse en el misterio, en la historia de Cristo.
Si el kerigma anuncia y manifiesta la presencia de Jesús, la iniciación cristiana es una iniciación de entrenamientos en la vida cristiana para llegar a identificarse con Jesús. Nos introducen en los misterios de Jesús.
En la mistagogía, el elemento fundamental es la vida litúrgica: Donde celebramos los misterios de Cristo.
Por tanto, esa dimensión mistagógica es muy importante para que nuestra catequesis nos ponga en contacto con Cristo, y Cristo aparezca contemporáneo nuestro.
¿Cómo podemos poner en práctica este nuevo Directorio desde la Diócesis?
El directorio reclama unos catequistas nuevos y antes unos sacerdotes que sepan hacer una nueva catequesis.
Dios nos “primerea” -como dice el Papa Francisco-. La catequesis no es simplemente la transmisión de una doctrina, o un ejercicio pedagógico-didáctico. Tiene un componente espiritual muy fuerte que reclama catequistas con experiencia de Dios, capaces de acompañar.
¿Cómo pueden adaptarse los catequistas?
Deben vivirlo en su propia experiencia. Eso reclama sacerdotes entregados a la catequesis. Ellos tienen que entrenarse en una visión nueva de la catequesis, para que puedan entrenar a los catequistas y que puedan ejercer esta catequesis.
Si no entramos en el entrenamiento de una catequesis mucho más espiritual y mistagógica, difícilmente este Directorio podrá entrar, fecundar y ayudarnos a transformar nuestras catequesis.
Hace falta que los grupos de catequistas centren sus reuniones en compartir su experiencia de fe para luego así transmitirlo.
¿Por qué una catequesis para la misión?
Si no hay catequesis, si no hay iniciación cristiana, no hay cristianos y, por tanto, no se cumple el mandato misionero de Jesús: Id a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y haced que cumplan lo que yo os he enseñado.
¿Cómo podemos reactivar la catequesis de adultos en las parroquias?
La catequesis de iniciación cristiana está referida al catecumenado bautismal que tiene como primer referente a los adultos.
Tiene que haber una doble opción:
La primera, un catecumenado estrictamente bautismal. Entre nosotros hay jóvenes adultos y adultos que no han sido bautizados, que están en la no-creencia. También inmigrantes que han venido a nosotros y pueden ser objeto de misión y de evangelización primera.
Acercarnos a los adultos que no son cristianos por el bautismo es una prioridad primera para la Iglesia.
En segundo lugar, la complejidad de nuestro mundo, el secularismo imperante, el cambio antropológico, familiar, etc. exige cristianos que tengan fundamentada su fe. Estos adultos también -aunque bautizados- también necesitan una catequesis de inspiración catecumenal, con adultos que quieren vivir la fe a la altura de su compromiso profesional, familiar, social.
¿Cuál es la importancia de la iniciación cristiana en la vida de la Iglesia?
Cristo nos ha enviado a hacer discípulos suyos a través de la iniciación en la fe y en la iniciación sacramental. Es el elemento nuclear de la misión de la Iglesia.
En la medida en que cumpla esto, tendremos comunidades más maduras y cristianos capaces de llevar hacia delante la misión allí donde se encuentren, en la dispersión de la Iglesia.





Desde la acogida y acompañamiento que las Caritas parroquiales de la ciudad y de bastantes pueblos efectúan con los recién llegados derivándolos a recursos como el Ropero o el Banco de Alimentos en función de sus necesidades; pasando por los proyectos formativos y laborales de la “Fundación El Sembrador” que Caritas Diocesana gestiona y de los que son beneficiarios en buena parte personas inmigrantes; hasta nuevos proyectos en estado embrionario que buscan evitar que se repita la habitual situación de desprotección de estos trabajadores agrícolas de temporada año tras año.
Todos conocemos la labor de la Institución Benéfica Sagrado Corazón de Jesús conocida en la ciudad como el Cottolengo, en la que tanto las hermanas, como los trabajadores y el personal voluntario, desde hace años se ocupan de distribuir comida en la misma institución y en el asentamiento antes citado, al que se ha llevado comida primero diariamente y ahora periódicamente en función de sus necesidades.
Mención especial merece la Obra Social Margarita Naseau de las Hijas de la Caridad que desde 2005 atiende a inmigrantes, mayoritariamente chicos varones procedentes de los asentamientos en el proyecto “Pisos de Acogida para inmigrantes sin hogar” con el objetivo de ofrecer un recurso de alojamiento y atención integral que posibilita el acceso a una vivienda digna y favorece su inserción real y la posibilidad de una vida autónoma en el menor tiempo posible.
Varios años lleva también en funcionamiento la Lavandería Solidaria para inmigrantes y personas sin hogar que gestiona la Comisión Justicia y Paz de Albacete en el conocido en la ciudad popularmente como el barrio de “las 500”.
Es destacable la atención y dedicación personal que algunos de nuestros sacerdotes han consagrado a este colectivo, tanto desde la Pastoral Penitenciaria, como en el acompañamiento personalizado desde hace bastantes años, a veces en los lugares de origen y otras en los lugares de destino, habiendo sido incluso distinguidos con el Premio por la Paz Ciudad de Castellón del año 2.018 precisamente por esa labor, y el reconocimiento público de ACAIM (Asociación Colectivo de Apoyo al inmigrante).
No queremos olvidar a aquellas personas creyentes que movidas por su fe participan en acciones ciudadanas dirigidas al mismo fin, mejorar la vida de los migrantes en nuestra ciudad como los colaboradores voluntarios que están en la clínica odontológica solidaria.
También en su momento, ante la petición de las autoridades civiles de colaborar en la acogida de temporeros afectados por Covid, la Diócesis puso a su disposición en el edificio del Seminario 42 habitaciones, aunque después no fueron tenidas en cuenta.














































