Nuestra Diócesis, presente en los jubileos del Año Santo

Nuestra Diócesis, presente en los jubileos del Año Santo

4 de enero de 2026

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El pasado domingo se celebró en nuestra Catedral la Eucaristía con la que se cerraba en la Diócesis el Jubileo de la Esperanza. El próximo 6 de enero será el papa León XIV quien clausure definitivamente este Año Santo con el cierre de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, por la que han pasado millones de peregrinos durante este Año Jubilar de la Esperanza.

Jubileo de los presos

Albacete ha estado representado en muchos de los Jubileos programados. El último de ellos ha sido el de los Presos. Un grupo de reclusos de las prisiones de La Torrecica y Estremera participó en este encuentro, encabezado por nuestro obispo, D. Ángel Román, junto a los capellanes de los centros y varios voluntarios. La experiencia no pudo ser mejor para los participantes, pues, en palabras de nuestro obispo: «Han podido comprobar de verdad, en primera persona, que la Iglesia hace una apuesta por ellos, que se les quiere y que siempre hay una oportunidad de comenzar de nuevo». Un Jubileo vivido como un camino de encuentro, reconciliación y renovación interior, como corrobora uno de los internos, Víctor: «Compartimos que Cristo está liberando nuestras cadenas, nuestras prisiones. Fue una experiencia preciosa de comunión entre todos nosotros».

El primer gran acontecimiento del Año Santo fue el Jubileo del Mundo de la Comunicación, celebrado en enero del pasado año. Allí, los miembros de nuestra Delegación Diocesana de Medios de Comunicación se encontraron con un ya debilitado Papa Francisco, que les animó a construir la Iglesia y la sociedad «siempre desde la verdad». Porque, como Él mismo recordó: «Comunicar es salir un poco de uno mismo para dar algo al otro, y la comunicación no es solo salida, sino también encuentro. Saber comunicarse es una gran sabiduría».

Jubileo de los Medios de Comunicación

Posteriormente, Albacete estuvo presente en el Jubileo de las Cofradías ya presidido por el Papa León XIV, celebrado en el mes de mayo. María José Mario Martínez, presidenta de la Cofradía del Nazareno de La Roda, lo recuerda así: «Fue especialmente emocionante el recorrido por la Via della Conciliazione hasta llegar a la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, junto a otros grupos de distintos países, que rezaban y cantaban en diferentes lenguas, pero con la misma vivencia y el mismo sentimiento de esperanza: la esperanza de que la cruz de Cristo nos transformara interiormente».

El Jubileo con mayor representación de nuestra Diócesis fue el de los Jóvenes. Más de 200 participaron en agosto en el encuentro en Roma con León XIV. Pedro Martínez, seminarista, relataba a su regreso la emoción de descubrir una Iglesia «joven y con ilusión de vivir la fe». Una experiencia que, sin duda, marcará a los jóvenes para toda la vida al comprobar que son muchos, de todo el mundo, los que caminan guiados por Dios.

El delegado diocesano de Catequesis, José Antonio Pérez, representó a todos los catequistas de la Diócesis en el Jubileo de los Catequistas, celebrado a finales de septiembre, en el que participaron más de 700 catequistas españoles. Se queda con este mensaje: «Fue un momento lleno de emoción y significado, en el que se nos recordó que los catequistas no solo enseñamos, sino que dejamos una huella interior y ponemos palabras de vida en el corazón para que produzcan frutos de vida buena».

Por último, en el Jubileo del Mundo Misionero (4-5 de octubre) participó Pilar García, de la Delegación de Misiones, quien comparte su experiencia: «El Jubileo Misionero fue una experiencia profunda de esperanza compartida. En cada rostro y en cada gesto sencillo se hacía visible que la misión sigue viva. La esperanza se respiraba en la oración común, en el encuentro entre pueblos distintos y en la certeza de que el Evangelio une y sana. Nos sentimos Iglesia en camino, enviada a llevar consuelo y alegría allí donde más se necesita. Comprendimos que ser misioneros de esperanza entre los pueblos no es solo un lema, sino un modo de vivir: confiar, servir y amar, aun en medio de las dificultades, sabiendo que Dios camina con nosotros».