La Delegación de Pastoral de la Salud ha presentado en la diócesis de Albacete la Campaña del Enfermo 2026, una propuesta pastoral que se enmarca plenamente en la Misión Diocesana y que invita a toda la comunidad cristiana a salir al encuentro de los hermanos, caminar juntos como Iglesia y anunciar con alegría que el Señor camina con nosotros.
El acto comenzó con un momento de oración comunitaria, coincidiendo además con la Jornada de la Lucha contra el Cáncer, poniendo ante Dios las realidades del sufrimiento, la enfermedad, el cuidado de los mayores y el compromiso de la sanidad y la investigación. La oración oficial de la campaña para 2026 marcó el tono orante y esperanzado del encuentro.
El Buen Samaritano, corazón del mensaje
El texto evangélico del Buen Samaritano (Lc 10, 25-37) fue proclamado íntegramente como eje espiritual de la campaña. A partir de él, se presentó el mensaje del Papa León XIV para la 34ª Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará el 11 de febrero de 2026, bajo el lema:
«La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro».
En la reflexión se subrayaron algunas claves del mensaje pontificio: la denuncia de la cultura de la prisa y de la indiferencia, la decisión de pararse para amar, la compasión que se convierte en acción, la implicación de las familias, del personal sanitario y de toda la sociedad, y la imagen de la Iglesia como posada, lugar de acogida, cuidado y sanación.
El lema elegido para la campaña, «Lo llevó a una posada y lo cuidó» (Lc 10,34), expresa con claridad esta llamada a una Iglesia cercana y samaritana.
El testimonio joven de la Hospitalidad de Lourdes
La parte central del acto estuvo marcada por el testimonio de Elena e Inés, dos jóvenes voluntarias de la Hospitalidad de Lourdes de Albacete, que compartieron con sencillez, emoción y alegría su experiencia de servicio y acompañamiento a los enfermos.
A través de sus palabras y vivencias, mostraron cómo Lourdes es un lugar de sanación física y espiritual, donde los enfermos son los auténticos huéspedes de honor, y donde quienes acompañan regresan profundamente transformados. Sus testimonios pusieron rostro al amor samaritano: escuchar, acompañar, cuidar, compartir una sonrisa, caminar al ritmo del enfermo y descubrir en él el rostro de Cristo.
Ambas subrayaron también el papel de los jóvenes en la Hospitalidad, como signo de esperanza para la Iglesia y la sociedad, y animaron a otros a acercarse y vivir esta experiencia que —como repitieron— no se puede explicar del todo: hay que venir y verlo.
Una campaña al servicio de la misión
La presentación concluyó recordando las próximas citas de la Pastoral de la Salud en la diócesis y la celebración de la Jornada Mundial del Enfermo el próximo 11 de febrero. Todo ello se sitúa dentro del proceso de la Misión Diocesana, entendida como una llamada permanente a una Iglesia que sale, acompaña y anuncia con alegría.
El encuentro finalizó con la oración de la misión y una acción de gracias a la Virgen de los Llanos, poniendo en sus manos los frutos de esta campaña que invita a todos a ser, hoy, buenos samaritanos en el camino.

