
La nulidad matrimonial, camino de sanación y esperanza en la apertura del Año Judicial

La nulidad matrimonial, camino de sanación y esperanza en la apertura del Año Judicial
21 de enero de 2026
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El Tribunal Eclesiástico de la Diócesis de Albacete celebró ayer el acto de apertura del Año Judicial, retomando esta cita institucional después de cinco años sin poder realizarse por diversas circunstancias. El encuentro estuvo marcado por un profundo tono pastoral, centrado en la esperanza, la misericordia y la sanación, especialmente en el ámbito de los procesos de nulidad matrimonial.
El acto fue presidido por el obispo de Albacete, D. Ángel Román Idígoras, y contó con la intervención del Vicario Judicial, D. Pedro Roldán, así como con la presencia de destacadas autoridades del ámbito judicial civil y eclesiástico, entre ellas la presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, Dña. Pilar Astray Chacón, miembros de la judicatura, fiscales, jueces del Tribunal Eclesiástico, defensores del vínculo, abogados y colaboradores.
Un reencuentro esperado
En sus palabras iniciales, el Vicario Judicial expresó la alegría de volver a celebrar este acto tras un largo paréntesis, subrayando la importancia de reencontrarse, estrechar vínculos y compartir líneas de trabajo en el campo del Derecho Canónico. D. Pedro Roldán situó la apertura del nuevo curso judicial en el contexto del recientemente clausurado Año Jubilar de la Esperanza, recordando que la esperanza cristiana “no defrauda” y debe impregnar la labor diaria de la Iglesia y de sus tribunales.
En este sentido, destacó que la misión del Tribunal Eclesiástico no se limita a un ámbito jurídico, sino que se inscribe en una dimensión humana, pastoral y de acompañamiento, donde la salvación de las almas es siempre la ley suprema de la Iglesia. La nulidad matrimonial —afirmó— no busca “romper un matrimonio”, sino acompañar a las personas en un camino de verdad, discernimiento y misericordia, ofreciendo sanación a quienes viven situaciones de sufrimiento y fragilidad.
Testimonios de “peregrinos de esperanza”
Uno de los momentos centrales del acto fue el bloque de testimonios personales, presentados como “peregrinos de esperanza”. En primer lugar, María Cortés Morcillo compartió un emotivo relato de fe, conversión y sanación, narrando su camino vital, su alejamiento y reencuentro con Dios, y la experiencia del proceso de nulidad matrimonial como un itinerario de reconciliación, paz interior y nueva vida en Cristo.
María subrayó la vivencia de respeto, humanidad y acogida por parte del Tribunal Eclesiástico, afirmando que este proceso le permitió ordenar su vida, reconciliarse plenamente con Dios y vivir su matrimonio actual con la bendición de la Iglesia. Su testimonio fue un canto agradecido a la misericordia de Dios, capaz de transformar la oscuridad en luz y ofrecer siempre la posibilidad de empezar de nuevo.
A continuación, Ángel Sánchez Garrido-Lestache ofreció su experiencia, marcada inicialmente por el dolor de la separación y el alejamiento de la Iglesia, fruto en gran parte del desconocimiento y de prejuicios sobre la nulidad matrimonial. Su relato puso de relieve cómo el acompañamiento recibido y el propio proceso canónico se convirtieron para él en una auténtica experiencia de sanación y conversión, que le devolvió el acceso a los sacramentos y el compromiso con la vida eclesial.
Ambos testimonios mostraron con claridad que la nulidad matrimonial, vivida desde la fe, puede ser un camino de esperanza, verdad y restauración interior, lejos de miedos o estigmas.
Una justicia al servicio de la misericordia
En su intervención final, el obispo de Albacete agradeció la generosidad y valentía de los testimonios, destacando que se convierten en luz y esperanza para tantas personas que buscan sanación. D. Ángel Román recordó que el derecho en la Iglesia está siempre al servicio del amor y que el Tribunal Eclesiástico está llamado a ser “una mano tendida”, donde justicia y misericordia caminan juntas.
El obispo animó a dar a conocer la posibilidad de los procesos de nulidad matrimonial como un servicio accesible, cercano y pastoral, invitando a sacerdotes y fieles a acompañar y orientar a quienes viven situaciones de duda o sufrimiento. “En los procesos de nulidad no se juzga a la persona —afirmó—, sino la existencia o no del vínculo, siempre desde el respeto, la delicadeza y la fe”.
Con una llamada a vivir este nuevo curso como “peregrinos de esperanza”, D. Ángel Román encomendó el trabajo del Tribunal a Dios y a la intercesión de la Virgen María, Nuestra Señora de los Llanos, declarando oficialmente inaugurado el Año Judicial 2026 en la Diócesis de Albacete.


















