
La IX Jornada Mujer e Iglesia invita a acoger y acompañar desde los márgenes

La IX Jornada Mujer e Iglesia invita a acoger y acompañar desde los márgenes
20 de febrero de 2026
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La Comisión Mujer e Iglesia, integrada en la Delegación de Apostolado Seglar de la Diócesis de Albacete, celebró el pasado viernes la IX Jornada Mujer e Iglesia, un encuentro ya consolidado en el calendario diocesano que volvió a reunir a fieles y agentes pastorales para reflexionar sobre el papel de la mujer en la vida eclesial y los desafíos actuales de la Iglesia.
La jornada tuvo lugar en el salón de actos del Obispado de Albacete y contó con la participación presencial y online de numerosos asistentes. En la apertura del acto se puso en valor la trayectoria de esta Comisión, nacida hace nueve años con el objetivo de dar visibilidad y voz a tantas mujeres —laicas y consagradas— que sostienen la vida de la Iglesia a través del servicio, el acompañamiento, la catequesis, la acción social y el compromiso con los más vulnerables.
El eje central de la tarde fue la conferencia titulada «Acoger y acompañar desde los márgenes de la Iglesia», impartida por María Luisa Berzosa, religiosa de las Hijas de Jesús, experta en espiritualidad ignaciana y consultora de la Secretaría General del Sínodo. En su intervención, Berzosa invitó a mirar la realidad eclesial desde la clave de la sinodalidad, entendida como un modo de ser y de caminar juntos, donde la escucha, el diálogo y el discernimiento compartido se convierten en actitudes fundamentales.
A lo largo de su reflexión, subrayó la necesidad de ensanchar el espacio de la Iglesia para acoger a quienes se sienten en los márgenes: personas divorciadas y vueltas a casar, colectivos de diversidad sexual, migrantes, familias en situaciones diversas o mujeres que no siempre encuentran espacios reales de participación. Para ello, insistió en la conversión de las relaciones, en aprender a escuchar de verdad y en reconocer la diversidad como una riqueza y no como una amenaza.
La ponente destacó también el momento histórico que vive la Iglesia con el proceso sinodal impulsado por el papa Francisco y continuado en la actualidad, animando a las comunidades a no permanecer como meras espectadoras, sino a implicarse activamente desde la corresponsabilidad bautismal. «La sinodalidad —afirmó— no es una moda ni una amenaza, sino una oportunidad para vivir la Iglesia de forma más evangélica, participativa y reconciliadora».
Tras la conferencia se abrió un diálogo con los asistentes, en el que se abordaron cuestiones como el papel de la mujer en la Iglesia, la acogida real en las parroquias, la brecha generacional o los caminos concretos para dar vida al Sínodo en las diócesis y comunidades locales. Las intervenciones pusieron de manifiesto tanto las luces como las sombras de la realidad eclesial, así como el deseo compartido de seguir avanzando con esperanza.
La IX Jornada Mujer e Iglesia se enmarcó, un año más, en la cercanía al Día Internacional de la Mujer y concluyó como un espacio de encuentro, reflexión y compromiso, reafirmando la invitación a construir una Iglesia más abierta, inclusiva y fiel al Evangelio, donde todas las personas encuentren su lugar y su voz.










