Evangelio vivido en un colegio especial

Evangelio vivido en un colegio especial

30 de noviembre de 2025

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Con motivo del Día Internacional de la Discapacidad que se celebra el día 3 de diciembre, nos adentramos en el Colegio de Educación Especial Eloy Camino, en Albacete, donde la asignatura de Religión se vive como un espacio de acogida, valores evangélicos y humanidad compartida.

En el Colegio de Educación Especial Eloy Camino, en Albacete, la asignatura de Religión se vive de una forma que trasciende los libros y los contenidos teóricos. Así lo expresa María Carmen López León, maestra de Religión del centro, quien asegura que cada día sus alumnos y alumnas le recuerdan que la fe se comprende mejor “cuando se convierte en gestos sencillos, en miradas limpias y en el valor de lo cotidiano”.

Para ella, el aula de Religión es un espacio donde lo esencial no son los grandes discursos, sino la capacidad de descubrir a Dios en lo pequeño: en una sonrisa, en el trabajo en equipo, en el cuidado del otro o en la alegría de sentirse acogido y valorado. Más que memorizar, se trata de vivir valores evangélicos que ayudan a crecer como personas: la amistad, la solidaridad, el perdón, la confianza y la gratitud.

Cada actividad busca que los alumnos experimenten el amor de Dios a través de lo que viven y sienten. Por eso, el aprendizaje se apoya en recursos visuales, música, cuentos, dramatizaciones y dinámicas adaptadas a las distintas capacidades. Las historias del Evangelio cobran vida mediante el color, la expresión corporal o los símbolos, de modo que cada niño o joven puede comprenderlas a su manera y participar desde sus posibilidades.

El trabajo cooperativo ocupa un lugar fundamental. Aprender juntos, afirma la docente, fortalece la empatía y la comprensión mutua. En esta clase, cada alumno encuentra su sitio, aporta lo que puede y recibe el apoyo del grupo. Religión se convierte así en una pequeña comunidad donde todos cuentan, donde la diversidad se respeta y se mira con ternura.

En este entorno, la enseñanza religiosa se transforma también en una escuela de humanidad. Ayuda a los estudiantes a reconocer sus emociones, a expresarlas y a descubrir que ellos mismos pueden ser causa de alegría para los demás. A través de los valores del Evangelio, comprenden que todos formamos parte de una misma familia y que cada gesto de bondad tiene la capacidad de transformar el mundo.

El trabajo diario en el Eloy Camino -confiesa la maestra- le enseña a “mirar con los ojos del corazón”. Un pequeño avance o una muestra de afecto puede valer más que cualquier explicación. Los alumnos le recuerdan que el Evangelio se encarna en la vida diaria, en la paciencia, en el esfuerzo y en la alegría compartida. En su sencillez y autenticidad, dice, se refleja con fuerza el mensaje de Jesús: «Dejad que los niños se acerquen a mí».

Por eso, la asignatura de Religión en este colegio de educación especial es mucho más que una materia escolar: es un espacio de encuentro, crecimiento y esperanza, donde cada día se aprende que el amor, la ternura y la dignidad de cada persona son el verdadero lenguaje del Evangelio.