Antonio Cuesta, 25 años acompañando al Albacete Balompié: fe, fútbol y una ciudad unida por la ilusión

Antonio Cuesta, 25 años acompañando al Albacete Balompié: fe, fútbol y una ciudad unida por la ilusión

1 de febrero de 2026

|

1

Visitas: 1

Durante estos días, Albacete respira fútbol. La eliminación del Real Madrid en Copa del Rey y la cita del próximo martes frente al Fútbol Club Barcelona han convertido al Albacete Balompié en el centro de todas las conversaciones. La Avenida de España, tantas veces escenario de lamentos tras una derrota, se transformó el pasado 14 de enero en un río de alegría colectiva. «Fue la avenida del entusiasmo», recuerda Antonio Cuesta Navarro, capellán del club.

Cuesta vivió aquella noche histórica en primera fila, junto a la portería donde llegó el gol decisivo. «Fue un entusiasmo que se volcó en todo el campo. Un gran día, una gran noche», afirma. La victoria no solo fue deportiva, sino emocional para una ciudad acostumbrada a luchar desde la humildad. «El Señor siempre tiene tendencia a ayudar a los débiles frente a los fuertes», añade con una sonrisa.

La relación de Antonio Cuesta con el Albacete Balompié se remonta a hace más de 25 años, cuando participó en el homenaje al gran José Luis Zalazar. Una fotografía fechada en el año 2000 da testimonio de aquel inicio. «Ya llevo una parte de mi vida en el Albacete», reconoce, aunque confiesa que en sus inicios no era especialmente futbolero.

Desde entonces, su presencia se ha convertido en algo natural dentro del club. Su labor como capellán va mucho más allá de lo visible: acompañamiento personal a futbolistas, celebraciones matrimoniales, escucha en momentos difíciles y cercanía constante con jugadores y directiva.

La Virgen de los Llanos en el vestuario

Uno de los símbolos más significativos de esta relación entre fe y fútbol es la presencia de la Virgen de los Llanos, patrona de Albacete, en el vestuario del equipo. Fue el propio Cuesta quien regaló un cuadro y posteriormente un mosaico que hoy permanece en ese espacio íntimo del club.

Antonio Cuesta

«Los que tienen fe, antes de salir al campo, le rezan o le pasan la mano al mosaico», explica. Un gesto sencillo que, para muchos jugadores, supone un momento de recogimiento antes del partido.

Cada año, además, el Albacete Balompié realiza su tradicional ofrenda floral a la Virgen durante la Feria. El capitán del primer equipo y, en los últimos años, también la capitana del equipo femenino, participan junto a futbolistas, directiva y cuerpo técnico. «Les recuerdo que hay que cumplir los compromisos, ser un equipo unido, trabajador y constante. Los protagonismos individuales no siempre funcionan; el éxito es de todos», subraya.

Preguntado por lo mejor que ha vivido en estos años, Antonio Cuesta no duda: «La confianza de los futbolistas, el respeto de los directivos y saber que cuentan contigo. Sin olvidar, por supuesto, los ascensos logrados, sobre todo el de 2003, cuando el Alba volvió a Primera División».

Antes de cada partido, cuando el equipo se conjura en el centro del campo, el capellán, desde su asiento, reza por ellos y les da la bendición. Las victorias las vive con satisfacción, pero también las derrotas con serenidad.

A sus casi 90 años, Cuesta sigue acompañando al equipo con la misma ilusión del primer día, convencido de que su labor, discreta pero constante, forma parte del alma del club.

Para el reto copero frente al F.C. Barcelona, Cuesta, apuesta por «un 2-1». Una predicción que resume el espíritu de una ciudad que sueña, cree y acompaña.

Antonio Cuesta, capellán del Albacete Balompié, representa ese otro fútbol que no siempre se ve: el de la fe, la cercanía y la humanidad en el deporte.