Letur reconstruye su esperanza con la ayuda de la parroquia, Cáritas y el restaurante El Búho
Ocho meses después de que la DANA golpeara con dureza al municipio de Letur, el pueblo sigue en proceso de reconstrucción. Aunque el camino aún es largo, la esperanza permanece viva, gracias, entre otros, a la labor de la parroquia, Cáritas y el restaurante El Búho, un proyecto de inserción socio-laboral promovido por la Fundación El Sembrador, de Cáritas Diocesana de Albacete.
Nos hemos desplazado hasta Letur y desde una de las mesas del restaurante El Búho, con vistas al mirador de la Molatica, el párroco de Letur, Ignacio Requena Tomás, recuerda cómo vivieron aquellos días: «Intentamos estar al lado, escuchar, acoger, acompañar. Fueron momentos muy duros… con esa herida que se abrió y que aún estamos intentando que se vaya curando», explica. Requena señala que, desde entonces, la parroquia ha tratado de «mantener encendida la llama para seguir acompañando y escuchando, y también poner en marcha mecanismos a través de Cáritas».
La coincidencia con el Año Jubilar de la Esperanza declarado por el Papa Francisco da un matiz especial a la experiencia de Letur: «Pensamos que la esperanza es algo positivo que no nace de algo negativo… pero nosotros hemos tenido que vivirla de una manera totalmente distinta a como teníamos pensado», afirma Ignacio.
Para el párroco, el camino sigue siendo el de cerrar heridas, trabajar el entendimiento, la comunión y la escucha, y seguir abriendo caminos de esperanza, no solo para los afectados, sino también en memoria de quienes ya no están: «La esperanza también apunta alto, hacia los que han sido acogidos por Dios, Padre misericordioso», recuerda Ignacio.
El obispo de Albacete, Monseñor Ángel Román, ha seguido muy cerca la situación desde su ordenación episcopal. «Inmediatamente quiso venir a celebrar la Eucaristía un domingo… Nos ha acompañado y el próximo 15 de agosto, día de Nuestra Señora de la Asunción -patrona de Letur-, estará de nuevo con nosotros», confirma el párroco.
Cáritas, presente desde el primer minuto

Julia Burgillos Miranda, directora de Cáritas Parroquial, vivió de primera mano los días más difíciles. «Se viven mal, porque ves mucha pena. Y en un pueblo como este, donde todos nos conocemos, cuesta aún más», recuerda. La respuesta de Cáritas fue inmediata: ayuda psicológica, acompañamiento constante, escucha, organización y apoyo a las familias más afectadas.
«Aún están esas ayudas presentes. No es solo lo material, es el aliento, estar ahí», explica Julia. Pero también reconoce que, tras el primer impulso de solidaridad, el tiempo pasa y las heridas persisten:
«Surgen problemas, desacuerdos, el proceso es lento. Pero la esperanza es lo último que se pierde», afirma. Aunque ya han pasado ocho meses, Julia tiene claro que «hay que darle tiempo al pueblo para que renazca. Y Letur va a renacer».
Apoyo municipal y futuro para los mayores

El alcalde de Letur, Sergio Marín Sánchez, agradece profundamente el papel de la parroquia y Cáritas en este proceso:
«Solo tengo palabras de agradecimiento. Se pusieron a disposición desde el minuto uno. En la emergencia y después, siempre atentos a cualquier necesidad».
Además del acompañamiento psicológico, la ayuda a empresas locales y la limpieza y recuperación de sendas y caminos, Cáritas también ha asumido un papel protagonista en los planes de futuro del municipio. Entre ellos, destaca la construcción de un centro de mayores, un servicio demandado en la zona desde hace mucho tiempo.
«Cáritas aporta 200.000 euros al proyecto, junto a la Junta de Castilla-La Mancha, la Diputación y el Ayuntamiento. Esperamos que esté terminado a principios del año que viene», explica Marín.
Este verano también se puede ayudar a Letur visitando la localidad y «consumir en los negocios locales, disfrutar del patrimonio, de nuestra iglesia, de nuestras calles. Por ejemplo, el Buho, un sitio precioso donde comer y apoyar al mismo tiempo un proyecto social», anima Sergio.
El Búho, mucho más que un restaurante

Y hace apenas unos días abría de nuevo sus puertas el restaurante El Búho, impulsado por la Fundación El Sembrador. Elisa Marín, trabajadora social de Cáritas, explica que el objetivo «es apoyar zonas rurales más desfavorecidas y mejorar la empleabilidad de personas sin oportunidades de formación o trabajo».
Actualmente trabajan seis personas, tres de ellas con contratos de inserción.
«Estamos muy ilusionados con la reapertura. Hay que dar una pequeña vuelta para llegar, pero está todo muy bien señalizado desde la plaza Mayor. Y comer aquí, con estas vistas, es un privilegio».
Elisa subraya que El Búho ofrece producto local y platos elaborados «con mucho amor y muchas ganas». Pero más allá de la carta, lo que se cocina en sus fogones es inclusión y nuevas oportunidades para personas en riesgo de exclusión social.
Isabel Fernández, trabajadora de inserción, lleva dos años en el proyecto. Antes de entrar, estaba en paro. «Aquí me han dado formación (hice el PRIS), apoyo psicológico… y ahora hago los postres. Mi especialidad es la tarta de queso, pero la receta no se puede contar», bromea.
Su experiencia es un reflejo del éxito de este proyecto: «Estoy muy contenta, muy a gusto. Hacemos el trabajo con alegría… Y sí, veo que se abren puertas para volver al mercado laboral».
Y aunque las heridas siguen abiertas, desde la parroquia de Letur siguen trabajando unidos, invitando a la esperanza y convencidos de que Letur va a renacer.









Rvdo. Sr. D. Naim Ayoub Astifo Shoshandy, Párroco de San Juan Bautista de Casas Ibáñez y San Miguel Arcángel de Abengibre.
Rvdo. Sr. D. Francisco Carlos Carlos, Párroco de San Bartolomé de Tarazona de la Mancha.
Rvdo. Sr. D. Antonio José Espinosa Martínez, Vicario parroquial de las parroquias de San Blas, Santa María Madre de Dios y San Sebastián de Villarrobledo.
Rvdo. Sr. D. Isaac Joya García, Vicario parroquial de Nuestra Señora de Las Angustias y San Felipe Neri de Albacete y Administrador parroquial de San Marcos Evangelista de El Salobral, de Santa Ana, de Santa Ana y de Nuestra Señora de la O de Los Anguijes.
Rvdo. Sr. D. Saúl Muñoz González, Párroco de San Miguel Arcángel de Peñascosa, y Santa Quiteria de El Burrueco.
Rvdo. Sr. D. Luis Alfonso Narváez González, Administrador parroquial de San José de Casas de Lázaro, y San Benito Abad de Masegoso.
Rvdo. Sr. D. Juan Ángel Navarro Saiz, Párroco de Nuestra Señora del Rosario de Balazote.
Rvdo. Sr. D. Francisco de Asís Prados Garrido, Párroco de Nuestra Señora de la Paz y Santa Teresa, de Albacete.
Rvdo. Sr. D. José Sinivaldo Sepúlveda Pita, Administrador Parroquial de La Purísima Concepción de Barrax-Santa Marta y de Nuestra Señora del Pilar de La Herrera.



















Era uno de los sacerdotes que estaban en mi parroquia cuando me preparaba para hacer la Primera Comunión. Después, con el paso del tiempo, ha sido mi compañero en el trabajo pastoral en la cárcel de Estremera. Me impresiona su capacidad de trabajo y constancia. Desde su parroquia hasta la cárcel hay una hora de distancia. Es de destacar su modo de tomarse en serio las situaciones de sufrimiento de los más vulnerables – hijos de Dios-, para que descubran que alguien los ama. También destaco su creatividad para presentar el Evangelio en el mundo hostil de la prisión, poniendo a los internos en el centro de la acción pastoral y no como meros espectadores.
Ángel fue uno de los instrumentos a través de los cuales Dios se dirigió a mí para mi vuelta a la fe y a la Iglesia, tras largos años de alejamiento. Su ejemplo de vida transparenta a Jesús, de modo que, siendo como es, amigo de la familia, no necesité ninguna “catequesis” expresa por su parte. ¡Enhorabuena, fieles de Albacete!
Él nos ha enseñado que Cristo nunca se aleja de nosotros. Aunque nos entristece su marcha, no nos quedamos huérfanos. Ha sido el profeta que Dios puso en mi vida y en la de mi familia. Gracias a él nos sentimos orgullosos de pertenecer a la Iglesia de Cristo.
Apenas tengo recuerdos en mi vida en los que no esté el Padre Ángel. Trabaja casi 20 horas al día, duerme muy poco, pero necesita al menos 5 minutos de siesta. Es capaz de hacer cualquier cosa antes de dejar a alguien tirado. Ayuda al más necesitado, pero también al que no parece necesitar tanto. Sabe escuchar y es experto en aconsejar. Cumple siempre con lo que se compromete. Dice la verdad, es transparente con todo lo que hace y dice. Es sensible, a pesar de que tiene un humor un tanto ácido, y es un verdadero hombre de Dios. Fue de los pocos sacerdotes que se colaba en los hospitales para coger de la mano a los enfermos y que murieran acompañados en la pandemia. Se recorría toda la Comunidad de Madrid llevando y trayendo comida de un lado a otro. En su faceta de acompañante, amigo y familiar, es un ser maravilloso con el que nadie se aburre y todos quieren estar.
Conozco a D. Ángel desde 1984, cuando fui su profesora de latín en el Colegio Seminario San Dámaso en Madrid. Hemos trabajado juntos en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Torrejón, en asociaciones y Centros de Acción Social con personas de exclusión: sin hogar, inmigrantes con problemas de integración, etc. La fidelidad mutua, la comprensión, el acompañamiento y la ayuda nunca han fallado. Conocer una dificultad es suficiente para que se ponga en marcha en busca de soluciones. Su amor a Jesucristo, expresado siempre con alegría y como sede de misericordia, es una constante en su predicación y en su diálogo.
Tiene don de Dios. Si no fuera así, no podría hacer lo que hace. Visita enfermos, escucha sin mirar el reloj, busca las palabras adecuadas para darte fuerza y seguir adelante. Cuando alguien le pide algo —quien sea—, busca cielo y tierra. Podría seguir diciendo muchas cosas, pero estoy segura de que lo veréis en Albacete y disfrutaréis de él como nosotros en nuestra parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Torrejón de Ardoz. Que el Señor le bendiga, esté donde esté.
He tenido el privilegio de estar presente a lo largo de su vida ministerial. Allá donde va, es siempre un peregrino de esperanza. Alegre en el Señor, tanto en los momentos buenos como en los de adversidad. Después de tantos años, puedo decir que es una persona de gran corazón: buena, humilde y sencilla. Siempre dispuesto al servicio que le encomiende el Señor.
Nos conocimos de jóvenes en San Fernando de Henares, y desde entonces hemos compartido momentos de alegría y dificultad. Puedo decir que es un hombre de fe profunda, enamorado de Jesucristo, de vida entregada por y para el Evangelio.
En Albacete, en la Filmoteca Municipal, la programación comenzará el miércoles 30 de abril con la proyección de “La Trenza”, en dos sesiones, a las 18:15 y a las 20:30 horas. Esta conmovedora película, rodada en la India, Italia y Canadá, narra la historia entrelazada de tres mujeres que, desde contextos muy distintos, luchan por superar las dificultades y cumplir sus sueños. Smita, intocable en la India; Giulia, joven heredera de un taller en Sicilia; y Sarah, abogada en Canadá que enfrenta un diagnóstico de cáncer, protagonizan un relato de resiliencia, fe y esperanza.
El ciclo se cerrará el domingo 11 de mayo a las 12:00 horas con la película de animación “Guardiana de Dragones”, ideal para el público infantil y familiar. Ambientada en la antigua China, narra la historia de Ping, una niña sirvienta que descubre su destino como protectora de los últimos dragones, considerados enemigos por el imperio. A través de una épica travesía, la película transmite valores como la libertad, la amistad, la responsabilidad y, sobre todo, la esperanza como motor de cambio.



MARCOS FERNÁNDEZ, (23 años)
GLORIA SÁNCHEZ, (56 años):












¿Para quién yo soy? 









