Manuel de Diego Martín

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12 de noviembre de 2011

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Hoy celebramos el Día de la Iglesia diocesana con el lema: “La Iglesia cuenta contigo, con todos”. Hoy recordamos que la gente que vive en la provincia de Albacete, en una extensión de 14.926 Km. y que fueron bautizados en la fe católica, conformamos una diócesis, es decir la Iglesia local de Albacete. La Iglesia universal se hace realidad y presencia en las diferentes iglesia locales presididas por sus respectivos obispos. Nosotros formamos la Iglesia de Albacete que la preside el obispo D. Ciriaco Benavente.

La Iglesia es nuestra madre porque ella nos engendra por el bautismo a la vida divina. Ella después nos acompaña y cuida para ir conformando en nosotros la vida de Jesús hasta llegar a la plenitud del cielo. El día de nuestro bautismo nos dieron un cirio encendido y nos dijeron: “Recibe la luz de Cristo. A vosotros padres y padrinos se os confía acrecentar esta luz. Que vuestro hijo iluminado por Cristo camine siempre como hijo de la luz, y perseverando en la fe pueda salir un día, con todos los santos, al encuentro del Señor”. Esta es precisamente la misión de la Iglesia, pues ella es nuestra madre, ella nos educa, nos acompaña en el caminar en medio de las luchas de este mundo, hasta ponernos en las manos del Padre.

Estos domingos estamos leyendo evangelios que nos hablan de la vigilancia, del estar atentos para que no se nos apaguen los cirios, para que no enterremos los talentos, para que cuando llegue la tarde en que seamos examinados del amor, podamos presentarnos ante el Señor con las manos llenas. ¿Qué podemos hacer para mantenernos firmes en la fe, fuertes en la esperanza, y ardientes en la caridad? El papa Benedicto, en la homilía de Cuatro Vientos en la JMJ, decía a los jóvenes. Para vivir unidos a Cristo tenéis que participar en la vida de las parroquias, de los movimientos; debéis ir a misa todos los domingos; celebrad con frecuencia el sacramento del perdón; permaneced perseverantes en la oración y comprometidos con todas las causas que ayudan al mundo a crecer en justicia y fraternidad. A llevar todo esto adelante es a lo que nos compromete hoy la Iglesia diocesana,

En estos momentos en que hay tanta incertidumbre, en que la crisis económica y de valores nos hace temblar, nuestra Iglesia madre nos dice que podemos salir, es cuestión de vivir siendo fieles a los valores del evangelio, vivir con el espíritu de las bienaventuranzas. Es posible salir cuando sigue viva la conciencia de que somos hermanos y que tenemos que ayudarnos. Ahí está Cáritas haciendo todo lo que puede por aliviar sufrimientos, ahí están las religiosas del Cotolengo ofreciendo comida a los que la necesiten. Ahí está Cristo dándose cada día en la Eucaristía diciéndonos: “Tomad y comed”. Por todo esto, ¡Gracias Iglesia de Albacete!