Mª Ángeles Zafrilla

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30 de noviembre de 2025

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La noticia de la llegada de un bebé es algo indescriptible que te reconecta con la vida, te hace sentir una inmensa y súbita felicidad. De repente, te sientes invadido de un inmenso amor y la emoción por ese milagro de la vida se hace extensiva a padres, hermanos, abuelos, tíos y primos. Recientemente dos de mis primas me han dado la maravillosa noticia de comunicarme sus embarazos y he podido experimentarlo, ¡qué alegría más grande! Disfrutar del tiempo de espera hasta que el bebé nazca se hace con ilusión, mimo y delicadeza, preparando su ropita, la cuna, la habitación, preparando a los hermanos para que lo reciban con alegría, imaginando como será, soñando con todo lo que podrás hacer con él, como le enseñarás; quieres incluso ser mejor para que ese bebé pueda estar orgulloso de ti.

Los cristianos tenemos la suerte de celebrar cada año ese extraordinario e ilusionante tiempo de espera, cada año podemos vivir de nuevo la noticia de la llegada de un bebé. Cada año se nos regala el Adviento, la Venida que nos prepara para el nacimiento de Jesús en Navidad, aunque en ocasiones olvidamos impregnarlo de esa inmensa y súbita felicidad que traen los bebés.

El Adviento nos hace reconectar con el sorprendente regalo de la vida. El Adviento es, sin duda, una oportunidad y nos permite cada año poder regalarnos un tiempo para ser mejores, para la paz, para el amor, para la reconciliación, para escuchar, para la esperanza, para la llegada de la Luz. Que la luz de escaparates, comercios y calles, no te apague la Luz de Aquel que nos trae la Vida, la Esperanza, el Amor y la Paz. “Feliz Espera” “Feliz Adviento”.