Manuel de Diego Martín
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15 de diciembre de 2012
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El martes pasado dimos cristiana sepultura a sor Dolores Díaz, monja bernarda-cisterciense en el Monasterio de la Inmaculada Concepción de Villarrobledo. Había nacido en Tuiya (Asturias) y en este monasterio hizo su profesión solemne hace cincuenta y tres años y murió a los setenta y nueve de una manera inesperada. Por la mañana había participado en el Eucaristía y después estando en el Coro se sintió mal y ya nada se pudo hacer por ella, enseguida se nos marchó. De un cielo, del estar en la alabanza divina, pasó al cielo de los bienaventurados.
En el funeral se leyó el evangelio de las bienaventuranzas. En verdad sor Dolores ha sido una mujer bienaventurada. Las referencias que me han llegado de ella no pueden ser más evangélicas. Era la mujer más humilde y sencilla que se pudiera imaginar y con una capacidad de trabajo incansable. Con todo cariño y habilidad cuidó de hermanas enfermas, algunas necesitaron cuidados intensivos, pero ella con su exquisita caridad lo llevó todo adelante. Tenía un gran sentido del humor para hacer que la comunidad estuviera contenta, y por tanto no le importaba hacer de cómica. Tenía unas grandes dotes artísticas para hacer de las manualidades cosas realmente bellas. En lo bello se encuentra a Dios. También cumplía aquello de Santa Teresa de que entre los pucheros anda Dios, que estando cerca de Dios era una excelente cocinera.
Pero sobre todo era una gran monja cisterciense, viviendo el carisma de S. Bernardo a tope: amor a Jesucristo, a la Eucaristía, a la Virgen María. Así pues su vida ha sido alabar a Dios y hacer el mayor bien entre sus hermanas. ¡Qué vida más hermosa la de esta mujer dentro de este Monasterio!
El decir adiós a una hermana así produce un gozo indecible al saber que la vida es muy hermosa cuando se vive de cara a Dios, y que la muerte es lo mejor que puede pasarnos. Pero a la vez nos queda una pequeña tristeza, de ver que ciertas celdas se van quedando vacías y no encuentran nuevas moradoras. ¿Es que en este mundo deshumanizado y descristianizado S. Bernardo no tiene nada que decirnos? Este santo hizo que Europa fuese más humana y cristiana. Pedimos al Espíritu Santo que ilumine a nuestras jóvenes y sepan recoger el testigo de sor Dolores.