La celebración de San Antonio Abad en el Asilo de San Antón destaca la fidelidad diaria y el cuidado de los más pequeños

La celebración de San Antonio Abad en el Asilo de San Antón destaca la fidelidad diaria y el cuidado de los más pequeños

17 de enero de 2026

|

11

Visitas: 11

La Residencia Asilo de San Antón de Albacete ha celebrado hoy la festividad de San Antonio Abad (San Antón) con una jornada marcada por la oración, la convivencia y el cuidado de la creación. La Eucaristía ha estado presidida por el obispo de Albacete, D. Ángel Román, y ha contado con la participación de las hermanas del Asilo, residentes, fieles y autoridades locales.

Durante la homilía, el obispo invitó a mirar la figura de San Antonio Abad como la de un hombre sencillo, profundamente unido a Dios, cuya vida —lejos de ser fácil— estuvo marcada por la fidelidad cotidiana, la confianza en el Señor y la paz interior. Recordó que los santos “son personas como nosotros”, bautizados y llamados a anunciar la Buena Noticia en medio de luchas y dificultades, y subrayó que la grandeza de la Iglesia nace precisamente de esa fidelidad vivida día a día.

El prelado destacó también el testimonio de San Antonio como eremita que, aun viviendo en el desierto, no fue un hombre aislado, sino un acompañante y consejero, en profunda comunión con Dios, con los demás y con toda la creación. En este sentido, animó a descubrir la “grandeza de la pequeñez” y a vivir lo cotidiano no con los criterios del mundo, sino con los ojos de Dios, reconociendo la dignidad de cada persona, especialmente de los más frágiles y necesitados.

El obispo tuvo palabras de agradecimiento para la comunidad religiosa que atiende la Residencia, poniendo en valor su labor de acompañamiento y cuidado de los mayores, a quienes acogen —dijo— “con los brazos de Dios y los brazos maternales de la Virgen”. Asimismo, alentó a toda la Iglesia diocesana a escuchar la llamada del Señor y a responder con un “sí” generoso, recordando la importancia de las vocaciones y del compromiso cristiano en la vida ordinaria.

Al finalizar la Eucaristía, el obispo hizo una referencia especial al sentido de esta fiesta en relación con la creación, recordando que toda ella está llamada a ser transformada y cuidada como el gran hogar que Dios nos ha confiado. En este contexto, invitó a vivir una relación respetuosa y agradecida con la naturaleza y con los animales, que tantas veces son compañía, consuelo y bendición para las personas.

Posteriormente, tuvo lugar la tradicional procesión con la imagen de San Antonio Abad, que recorrió la manzana del Asilo de San Antón, acompañada por las hermanas de la comunidad, el alcalde de la ciudad y la Banda Municipal. La celebración concluyó con la bendición de los animales, un gesto entrañable y muy arraigado en esta festividad, que puso el broche final a una jornada vivida con alegría, fe y espíritu de familia.

Una celebración que recordó a todos que, siguiendo el ejemplo de San Antonio Abad, es posible vivir la fe con sencillez, fidelidad y esperanza, haciendo presente el amor de Dios en lo cotidiano y junto a los más pequeños.