El viernes se celebró el Dia de la Merced en “La Torrecica”

24 de Septiembre de 2017

El pasado viernes a las diez de la mañana se celebró en el centro penitenciario de “La Torrecica” la Eucaristía en honor a Nuestra Señora de la Merced, fue un día de encuentro entre funcionarios, internos y voluntarios. El equipo de voluntarios de la Pastoral Penitenciaria nos ha hecho llegar a esta página el sentimiento y cariño ante este día tan especial expresado por una de las internas (Micaela).

Hoy celebramos nuestro día, el día de los presos y que otra cosa podemos proclamar en nombre de nuestra Virgen; La Virgen de la Merced, patrona de los cautivos, más que libertad.

reo que todos coincidiremos con la misma petición. Ahora bien, hay dos tipos de libertades, la física, de la que ya estamos privados, y la espiritual que es en la que debemos centrarnos, porque a pesar de estar aquí encerrados, nuestro espíritu puede disfrutar de libertad, volar libremente a cualquier parte del mundo, incluso acompañar a nuestras familias a través de la imaginación, soñar con el próximo futuro, hacer planes y convertirlos en tangibles, moverse en un mundo sin cadenas, sin limitaciones.

Nuestro cuerpo permanece encerrado, cumpliendo una condena por los actos cometidos, pero aún podemos elegir el camino a seguir.

Elegir, es aprovechar cada día de nuestro paso por aquí, para asumir y enmendar nuestros errores, mejorar como personas, ayudar en la medida de lo posible a nuestro prójimo, proclamar nuestro perdón, pero no el divino, del que seguramente ya disponemos, sino el de los jueces, que nos condenan a estar recluidos y ante todo debemos perdonarnos a nosotros mismos para así esperar el perdón de los demás. Así que, roguemos a la Virgen que interceda por nosotros pecadores y se apiade de nuestras almas. 

Todo cuanto has sentido dolor o placer está en ti. Tu inteligencia debe lealmente conocerlo, debes aceptarlo en seguida. Solo en estas condiciones podrás rehusar de cuanto haya de ser rehusado.

La fe es el fundamento de la felicidad. Sin fe no hay felicidad duradera. La fe crea confianza, nos da paz mental y libera el alma de las dudas, las preocupaciones, la ansiedad y el miedo. 

Señora llena de la Gracia del Señor,
Imploramos por los internos y sus familias.
Te pedimos que alivies su sufrimiento y el dolor que pudieron causar.
Acuérdate de quienes deben cuidar de ellos y de quienes solidariamente les acompañan.
Ilumina en los penados su conciencia.
Da fuerza en la separación de sus allegados...
Señora del Buen Consejo,
Otorga acierto y sabiduría a sus diligentes voluntarios cristianos,
Heraldos de Buena Noticia liberadora.
Amén.

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